Paris sera toujours Paris

Según lo previsto, a la mañana siguiente de los atentados de París mi amiga Lua y yo debimos haber cogido un vuelo con dirección a la capital francesa para ver a Sofía, otra amiga nuestra que estaba de Erasmus allí. Pero nada ocurrió según lo planeado. Sigue leyendo “Paris sera toujours Paris”

Anuncios

Metamorfosis

Corría deprisa. Sentía que se le escapaba la vida. Inconformismo, experimentación, cambioPara ella, era el momento de abrir las alas. ¿Para qué si no estaban allí, ocupando un lugar entre sus omoplatos? Ya estaba lista para despedirse de su etapa de crisálida, aunque no estaba segura de que sus alas fueran a funcionar. Los miedos, las inseguridades y los remordimientos se apoderaron por un momento de su mente. Sin embargo, fueron rápidamente desechados.

“Quiero vivir mi vida, quiero ser libre” se dijo.

Siguió corriendo, con los ojos cerrados. Su cuerpo ardía en llamas. Deseaba escapar, huir de aquello que la asfixiaba día a día, de la rutina, de las normas preestablecidas, del sistema, de ella misma cuando solía agachar la cabeza esperando una absolución que no le correspondía.

Abrió los ojos y vio el acantilado frente a ella. Pensaba que no lo conseguiría, que caería al suelo, que su cráneo impactaría contra las rocas y que sería el fin; pero valía la pena arriesgarse. Necesitaba huir, y sus piernas cobraron vida propia: cada vez avanzaban más y más deprisa. Su fuego interno estaba más vivo que nunca. Fue entonces cuando tomó impulso, y sin mirar atrás, saltó.

Se elevó en el aire, sus pies se despegaron del suelo, el abismo se encontraba bajo su cuerpo… y echó a volar.

 

Miedo

Aquel que nos aterra, que nos perturba, que nos hace sentir débiles. Miedo que nos acerca a lo macabro, que nos paraliza, que nos encadena. Miedo que sin embargo no es tan malo. Nos hace sentir vivos. Nos permite conocer nuestros límites y saber cómo traspasarlos.

Bajo las lápidas del cementerio no existe el miedo. El miedo es vida. Desde pequeños nos enseñan a “no tener miedo”… ¿Por qué? No me fío de aquel que no siente miedo, de aquel que parece invulnerable al temor. El miedo, intruso que se cuela en nuestro alma, nos hace ser quienes somos, nos moldea y condiciona nuestra existencia.

La cualidad del valiente no es la ausencia de miedo, si no la capacidad de abrirse camino a través de lo más profundo de sus entrañas.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑